El deseo no es apego
De manera más específica, podría decirse que detrás de todo apego hay miedo, y más, algún tipo de incapacidad. Por ejemplo, si soy incapaz de hacerme cargo de mí mismo, tendré temor a quedarme solo, y me apegaré a las fuentes de seguridad disponibles, representadas en distintas personas. El apego es la muletilla preferida del miedo, un calmante con peligrosas contradicciones.
Recuerda: el deseo mueve al mundo y la dependencia lo frena. La idea no es reprimir las ganas naturales que surgen del amor, sino fortalecer la capacidad de soltarse cuando haya que hacerlo.
¿Qué dices, te decides a vivir libremente?
No me separo por mis hijos
Este fue el tema que surgió de la nada en una reunión con amigos hace algunos meses y resultaron estos comentarios, pero antes permítanme anticiparme al comentario que en automático quizá les surja "tu que sabes si no has estado casado" "no tienes hijos por eso no sabes"....a mi parecer esos comentarios son tan denigrantes e insípidos. La descalificación; porque en este mundo estamos por subsistencia no por complacencia ni dependencia de alguien.
No se trata de experiencia porque entonces ni siquiera podría estar hablando de embarazo porque en este momento ya estaría descalificado, de hecho todos los hombres ya estariamos descalificados y esto, insisto ya no sería de mujeres femeninas sino de feminismo el cual hace degradar mas a la mujer (es mejor que sean femeninas y no feministas), quizá este sea otro tema.
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¿Cuántos hombres o mujeres existen que sostienen un matrimonio infeliz, con una relación de pareja que les amarga la vida, con tal de no dañar a sus hijos con un divorcio o separación?
Son muchas las mujeres que soportan mil cosas u hombres que deciden "aguantar" a su pareja por no "lastimar" a sus hijos o separarse de ellos. Finalmente, después de estos supuestos "sacrificios" nos encontramos unos hijos hechos pedazos por haber vivido dentro de un "supuesto hogar" en "supuesta armonía" como una familia "supuestamente normal" en donde el hijo "supuestamente" no se da cuenta.
Alguna vez leí un articulo de estadística económico-social, palabras mas palabras menos, decía así: los hijos no deben vivir en un campo de batalla. Nadie puede dar lo que no tiene y si la vida de una persona es infeliz y frustrante, no puede ofrecer a los que ama felicidad y éxito. Cuando se ha perdido el amor y el respeto e inicia la monotonía, cuando se sufre personalmente y se hace sufrir a los demás, cuando ganan los reproches, la monotonía y la amargura a la convivencia armoniosa, es mejor tomar caminos separados, si no lo hacen aténganse a las consecuencias en los reproches de los hijos en algún momento de la vida" a cualquier papá hará llorar.
Muchos matrimonios escudan su miedo, su apatía y es entonces cuando usan la famosa frase "No me separo por mis hijos" "es que finalmente él o ella me ayuda a cuidarlos" (que cómodo, estamos perdiendo la subsistencia). Permanecen estancados en una situación conflictiva primero que nada porque ya se dieron por vencidos y consideran que su relación de pareja ya no tiene solución y por lo tanto su vida tampoco la tiene, sin embargo prefieren continuar juntos "por los hijos".
Muchas personas empiezan con desorden en su vida y piensan en hacer los quehaceres durante el fin de semana porque entre semana hay mucho trabajo "las juntas" y la oficina no da tiempo de arreglar tareas en casa o con la pareja, finalmente la despreocupación es que, quien se queda en la casa cuida al hijo mientras el otro está en juntas, eso es muy cómodo, habrá alguien que haya pensado: "llegar ahorita a la casa y tener que actuar una relación feliz para que no se entere mi hijo?, mejor llego tarde". Los niños no pueden vivir entre enemigos.
Quizá sea como dice la canción: Tú juegas a quererme, yo juego a que te creas que te quiero. Tú juegas a tenerme, yo juego a que te creas que me tienes. Tú juegas a olvidarme yo juego a que te creas que me importa. y no me importa nada que rías o qué sueñes que digas o qué hagas y no me importa nada.....
De manera más específica, podría decirse que detrás de todo apego hay miedo, y más, algún tipo de incapacidad. Por ejemplo, si soy incapaz de hacerme cargo de mí mismo, tendré temor a quedarme solo, y me apegaré a las fuentes de seguridad disponibles, representadas en distintas personas. El apego es la muletilla preferida del miedo, un calmante con peligrosas contradicciones, recuerdan? "no me separo por mis hijos"
Recuerden: el deseo mueve al mundo y la dependencia lo frena. La idea no es reprimir las ganas naturales que surgen del amor, sino fortalecer la capacidad de soltarse cuando haya que hacerlo.
Termino con una frase surgida entre padres para continuar juntos por sus hijos:
El "sentimiento de amor" es la variable más importante de la educación interpersonal amorosa, pero no es la única. Una buena relación de pareja también debe fundamentarse en el respeto, la comunicación sincera, el deseo, los gustos, la religión, la ideología, el humor, la sensibilidad, y cien adminículos más de supervivencia afectiva que les demostremos (a nuestros hijos) aunque entre nosotros no sintamos ya nada.
El hijo era David Helfgott, de niño un virtuoso como pianista de música clásica y a partir de su juventud con desorden afectivo y de personalidad, de adulto reprochando siempre a sus papás pero al preguntarle que odio o reproche tiene hacia ellos, su respuesta siempre ha sido (porque aun vive) "no lo sé solo lo siento".

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